Auberge Chez Jean à Montréal - CANADA

Así, para visitar la ciudad de Montreal nadie tiene la receta, pues aquí no hay una manera única de ‘apropiarse’ de la ciudad. Se tiene que salir al encuentro y a su conquista. Para visitar « ésta ciudad en construcción desde su nacimiento, lo mejor sería tratar de seguir su propio instinto; salir sin guía y perderse. Así pues, cerrando los ojos, escoja un punto sobre el mapa de la ciudad y dirijas hacia allá, caminando, o en metro, y en nueve ocasiones sobre diez, usted se encontrará en otro sitio, muy lejos de su punto de partida, más allá de sus referencias familiares, porque viajar en la ciudad de Montreal es viajar, simplemente. Aquello que jamás ha terminado es infinito...»

Según la escritora Que béquense, Monique Proulx, « Montreal pasa y sigue su propio camino, errando y escapando a la domesticación. Ésta ciudad nórdica, algo anárquica y con sabor latino, donde las gentes son abiertas y generosas, es la más extraña y la más « barroca » de todas las grandes ciudades de Canada».

« A través de los anos, Montreal se a ido convirtiendo en una ciudad compleja y llena de vida, haciéndose cada vez más simpática, enérgica y familiar... ». Esta ciudad « está como en construcción permanente, y los montrealenses tienen el carisma rugoso de los constructores... »...
« Cuando uno se instala en Montreal, busca el color dominante de la ciudad. Y uno busca y busca, y desespera pensando que es por falta de perspicacia que no encuentra, cuando en realidad aquì no hay nada que encontrar, como en un desorden generalizado. Pero esto es normal; en el gran desorden no encontramos otra cosa sino contradicciones » Y cuando usted pase por Montreal, comprenderá rápidamente que usted no se encuentra realmente en el continente norte americano... Bueno si, pero en otro sitio porque Montreal huele a nuevo y al futuro todavía posible... «En ésta ciudad, donde los artistas suenan de instalarse y vivir, y que los turistas ocasionales no quieren irse... »...